viernes, 24 de agosto de 2012

Mary Anne, You're Better Than The World



Mary Anne Reynolds ha nacido en un pueblo pequeño, un pueblo asfixiante, un pueblo en el que una chica sólo puede ser una buena chica y tener un trabajo horrible y luego encontrar a un buen chico, casarse y tener un millón de niños. Sí, ha nacido y crecido en uno de esos pueblos. Y encima, lo ha hecho en los años 50, una época en la que una tipa con el pelo rosa, a lo Cindy Lauper, es pura ciencia ficción. Pero Mary Anne Reynolds no quiere casarse, ni quiere tener un trabajo horrible ni quiere salir con un buen chico porque los buenos chicos le parecen demasiado aburridos. Los buenos chicos sólo invitan a las chicas a tomar batidos y luego tratan de meterles mano en el asiento trasero del coche de su padre, el coche en el que, con toda probabilidad, fueron concebidos. Así que empieza a salir con tipos que no la convienen. Tipos mucho mayores que ella. Tipos que son negros y que cantan en bares de mala muerte. Mary Anne se acuesta con ellos (oh, al menos, con uno de ellos) y lo hace porque quiere, para el tipo prácticamente es una orden, porque aunque Mary Anne es una cría, Mary Anne acaba de cumplir los 20, hace siempre lo que le da la gana, y consigue TODO lo que quiere. Sí, Mary Anne es la clase de chica que empieza a mirar hacia otro lado cuando la conversación deja de importarle. Como cuando los tipos se sientan en el bar a hablar de que el folk HA MUERTO, y cosas por el estilo. A Mary Anne sólo le interesa hablar de ver mundo. Salir de Pacific Park, California, y no volver jamás.

Mary Anne said: 'I wish I could travel'.
'When you've seen the various big cities you'll know one fundamental thing. They're all alike'.
She accepted his words, but the longing was untouched. 
'I'd like to go somewhere, to some better place'.

Publicada cinco años después de su muerte (1987), Mary and the Giant es, quizá, la primera novela que acabó Philip K. Dick. Se sabe que la escribió entre 1953 y 1955, en la época en la que publicaba relatos cortos en un millón de revistas y trataba de completar la que acabaría por convertirse en su primera novela, Lotería solar (1955), es decir, cuando contaba 25, 26 y 27 años, y leía sin parar revistas de ciencia. Había trabajado en una tienda de discos californiana (entre el 48 y el 52, es decir, de los 20 a los 24), la tienda que sin duda inspiró la que monta el misterioso Joe Schilling en Pacific Park y en la que sueña trabajar la buena de Mary Anne Reynolds, que, en un arranque propio de la por momentos repelente pero increíblemente encantadora (infantil y, demonios, claro que sí, valiente) Sookie Stackhouse (la clase de chica que le dice qué puede y qué no puede hacer a todo aquel que se cruza en su camino, por más demoníacamente poderoso que éste resulte), deja su trabajo en un almacén de muebles (su trabajo como recepcionista, su trabajo como chica para todo), se presenta en la tienda de Schilling y exige ser contratada. En plan: Soy lo mejor que vas a encontrar en este maldito pueblo, Tipo Extraño Que Fuma Puros. Y Schilling, que no está en absoluto convencido al principio, pues Mary Anne tiene todo la pinta de ser justo lo que parece, una estúpida cría engreída, pero finalmente accede. Y cuando lo hace, cuando le suelta, 'The job is yours', lo que hace Mary Anne es decirle:

No, thanks.

Oh, Mary Anne es maravillosa. Knut Hamsun la hubiese adorado. John Fante hubiese querido casar a Arturo Bandini con ella. De todas las chicas creadas por el Dick El Genio es mi favorita. Está REALMENTE viva. Le trae sin cuidado el mundo. Oh, es maravillosa. No sabe lo que quiere pero sabe lo que no quiere. Oh, adoremos a Mary Anne, no sólo porque es la única chica que no está contaminada por la opinión que no mucho más tarde le merecerán al autor todas y cada una de las mujeres que conoce y crea (poco más que pequeños monstruos dedicados a destruir al hombre que una vez amaron, o eso se deduce de todas sus creaciones, inspiradas en sus tristes fracasos sentimentales) sino porque en cierto sentido representa al joven Dick en su desesperado intento por destacar en un mundo en el que el diferente es primero excluido y luego paulatinamente aceptado, a medida que éste se somete a los órdenes que Los Otros dictan y, poco a poco, va transformándose en aquello que jamás pensó que sería pero que, inevitablemente, estaba destinado a ser. El difícil encaje del artista, en este caso representado por la más audaz de las chicas de Pacific Park, California, en una sociedad decidida a no comprenderlo, tema de fondo de muchas de las novelas (por no decir de TODAS) del Gran Dick, es el tema de fondo en Mary and the Giant, en su versión más sincera, honesta y realista (no hay un sólo marciano en Pacific Park, tampoco telépatas de Ganímedes, no hay expediciones al espacio, no hay Padres-Cosa, oh, no, no hay nada de eso, sólo buenos chicos y chicas que quieren comerse el mundo).

Un Dick vulnerable. Mmm. Sí. Extraño. Pero recomendable. Curiosamente adictiva. Extraña. Muy muy extraña. El ambiente es similar al de El Doctor Moneda Sangrienta, sin Hoppy Harrington. Un ambiente enrarecido pero aún ordenado, que nada tiene que ver con lo que estaba por venir.