miércoles, 31 de marzo de 2010

Vuelve Brautigan, el 'beatnik' maldito

Esto es lo que hice ayer por la tarde. Escribí un artículo sobre Richard Brautigan, mi escritor favorito. Uno de ellos. El otro es Kurt Vonnegut. Y el otro es John Fante. Y el otro es... Bueno, hay muchos. Pero Brautigan es uno de ellos. Uno de los GRANDES.

Y tenía este aspecto:

Y este es el artículo:

"Su madre lo abandonó a los nueve años en una habitación de motel. A los 20, pasó una temporada en el psiquiátrico en el que se rodaría el clásico Alguien voló sobre el nido del cuco. Por entonces ya escribía poemas absurdos, relatos absurdos, novelas absurdas. Alguien ha dicho que el único juguete con el que Richard Brautigan (Tacoma, 1935) jugó de crío fue su cerebro. Y puede que esté en lo cierto. Porque Brautigan escribía como lo haría un niño, dibujando mayordomos gigantes que encogen de repente, loros que coleccionan trofeos de bolos, detectives
que se divierten imaginando que son el famoso detective Smith Smith, chicas rubias que beben cerveza sin parar y nunca van al cuarto de baño y habitaciones de hotel que se llaman La Pesca de la Trucha en América. Como la novela que vendió dos millones de ejemplares allá por 1967, cuando se publicó originalmente y que ahora, por fin, 43 años después, llega a las librerías españolas. Y lo hace a través de Blackie Books, que apuesta por el autor maldito de la generación
beat (hay quien asegura que La pesca de la trucha en América es en realidad una parodia de En el camino, de Kerouac) hasta el punto de fundar su propia biblioteca.

La intención es recuperar un par de libros al año. La pesca de la trucha en América da, así, el pistoletazo de salida. La pesca de la trucha fue la primera novela que escribió un por entonces jovencísimo Brautigan (nunca llegaría a viejo, se pegó un tiro a los 49) y también es el nombre con el que al menos una pareja de fans ha bautizado a su hijo. Porque, por extraño que parezca, en la novela no hay ni una sola trucha real. Brautigan la escribió durante unas vacaciones, sobre una mesita plegable, en mitad del bosque, puede que junto a un arroyo. Y la novela está protagonizada por un tipo que se llama La Pesca de la Trucha en América y una habitación de hotel que se llama así y un hotel que se llama así. En la portada del original aparecía Brautigan y su chica de entonces, también su musa de entonces, Michaela Le Grand. Hay quien asegura que puede leerse como una brutal y divertidísima parodia de En la carretera o cualquier otro clásico beat que se precie. Porque Brautigan fue un beatnik, sí, pero lo fue hasta el final y cuando Jerry Rubin llegó aWall Street, él seguía luchando por su literatura galáctica embutido en unos tejanos gastados, tecleando como un loco, con la vista clavada en su vaso de Jack Daniel’s.

Precisamentemedio vaso de Jack Daniel’s fue lo que encontraron junto a Brautigan (además de dos dólares en calderilla y una Magnum) en octubre de 1984 en su casa de Bolinas, California. Encontró su cuerpo un detective privado. Probablemente hacía un mes que Brautigan había
ocupado su lugar en el mundo. Era una de sus frases: «Todos tenemos un lugar en el mundo. Él mío está en las nubes».

A La pesca de la trucha en América, le seguirá InWatermelon Sugar (En azúcar de sandía), la historia de un pueblo en el que todo está hecho de azúcar de sandía. En la lista de espera de la Biblioteca Brautigan quedan títulos como El monstruo de Hawkline y la surreal y desternillante antología de relatos La venganza del césped."

Brautigan tuvo una hija, Elizabeth. Sus padres se separaron cuando tenía dos años. Ahora tiene 50. También escribe libros. Bueno, en realidad ha escrito un libro sobre lo que supuso el suicidio de su padre. Para ella. Ella creció con su padre. Luego su padre se murió (se pegó un tiro, sí) y ella se casó con un director de cine. Tuvo una hija. Le puso Elizabeth. Luego creció un poco más y quiso rodar un documental sobre su padre. En ello está.

Esto es lo último que ha escrito al respecto:

"The documentary is going really well. It's fascinatign to interview my father's old friends. I have also been spending a lot of time in San Francisco which brings back so many memories. My daughter and I spent a couple of hours in City Lights Books on a cold rainy evening. It's the only place in North Beach besides Washington Square Park that remained the same".

miércoles, 24 de marzo de 2010

Dinosaurios en Berlín


Viaje relámpago a Berlín para entrevistar a Marie NDiaye, nuevo fichaje de Acantilado. Una señora con unos labios del tamaño de un par de transatlánticos neumáticos. Después de la obligada visita al Instituto Cervantes (NDiaye dió sus 'sí' y sus 'no' allí, porque eso era todo lo que hacía, decir: 'Oui' y 'No', sí, la señora es francesa, aunque vive en Berlín porque no le gusta Carla Bruni), una divertidísima charla con Carmen Burguess en este tétrico bar




que nos encantó a las dos. Charlamos de bandas (Mueran Humanos) y de fotonovelas ('¿Por qué nadie me cuenta nada raro nunca?'), bebimos un poco (no demasiado) y estuvimos a punto de acabar en el infierno (bloques de pisos comunistas acechando, la oscuridad estaba por todas partes). Por lo demás, la noche fue tranquila, y me permitió tener, a la mañana siguiente, una corta pero intensísima cita con el Brontosaurio más grande del mundo. Está en el Naturkunden Museum de Berlín, rodeado de un buen puñado de huesos de colegas, como los del velocirraptor que podéis ver aquí abajo.


Fue maravilloso. Como cruzarse con Supermán por la calle. Pero no un Supermán cualquiera. El de verdad. Los monstruos existieron. Estaban aquí antes que nosotros.
Mola.

domingo, 21 de marzo de 2010

Generación B



El señor Xavi Ayén ha escrito un fabuloso artículo sobre cuatro tipos y una chica supuestamente llamados (entre tantos otros) a renovar la narrativa española desde Barcelona. Los tipos son Javier Calvo, Jorge Carrión, Álvaro Colomer y Josan Hatero. La tipa soy yo.

Lo ha titulado 'Generación B'.

Y lo ha publicado en La Vanguardia de hoy: domingo, 21 de marzo.

Ahí os dejo el link al PDF (con la versión completa del artículo):

http://docs.google.com/fileview?id=0B1s28w-gSedDNjI5YTM1NDAtNDk4NC00MGM4LTk1NjctMDg3ODE1NzlmZGEw&hl=en

viernes, 19 de marzo de 2010

Mi desayuno con Pola


El martes desayuné con Pola Oloixarac, la chica de moda.
Este es el artículo que escribí esa misma tarde y que se publicó al día siguiente (miércoles 17 de marzo) en El Mundo.

"Entendimos mal a Borges, las teorías son literatura"

A los 15 leía a Sabato, ahora colecciona orquídeas. Le gustan las películas de Todd Solondz, crueles y valientes, y las canciones tristes de Morrissey, igualmente crueles, sinceras y valientes. Cree que la filosofía es el playground de Satán y su primera novela, Las teorías salvajes (Alpha Decay), ha hecho saltar por los aires todo lo que se entendía por nueva literatura argentina, a base de un discurso musculoso (construido a conciencia, imposible de derribar) y sugerente, erótico y erudito a partes iguales, sí, transgresor pero también concienzudamente borgiano. «Creo que a Borges lo entendimos mal», dice su autora, Pola Oloixarac (Buenos Aires, 1977), que no se sintió «cómoda» escribiendo hasta que decidió que las teorías que correteaban por su cabeza «también» eran y debían ser literatura.«Vivía en un universo empírico que nunca metía en lo que escribía. Lo de separar ambos mundos tiene algo de herencia borgiana. Escribir nos parece un trabajo superintelectual que no tiene nada que ver con el universo empírico. Pero no es verdad. Hasta que no me di cuenta de eso no empecé a pasarlo bien escribiendo, desde entonces soy feliz», sentencia Pola, que sonríe a menudo. Se está bebiendo un zumo de naranja y dice que antes «sólo sufría» escribiendo. También dice ser fan de Mario Bellatin, Alejandra Pizarnik y Nabokov. «Amo a Nabokov». De hecho leyó una y otra vez Lolita y Pálido fuego mientras escribía Las teorías salvajes. Lo de su afición por las teorías es otra historia. Una historia que tiene mucho que ver con uno de los protagonista de la novela, Pablo, también conocido como Pabst, terriblemente feo pero inteligentísimo. «Yo también me dedicaba a tratar de ganar siempre en todas las discusiones, jugaba, y todavía lo hago, a encontrar el argumento definitivo», confiesa.Pero, ¿qué pasa en Las teorías salvajes? Pues pasa que la narradora tiene una gatita a la que llama Montaigne y un pececito rojo, llamado Yorick, y está elaborando la teoría definitiva, mientras juega a dejarse someter por un bestia llamado Collazo y trata de seducir a su profesor (un tal Augustus, que huye de ella). Mientras, Pabst se lía con la rarísima Kamtchowsky, y elaboran un millón de teorías sobre lo que la inteligencia le debe a la fealidad, hasta que Andy y Mara los abordan en una fiesta y les proponen formar una extraña «pareja» a cuatro. Lo raro es que Andy y Mara son demasiado guapos y están dispuestos a desmontar todas sus teorías. Y luego está Van Vliet, el investigador, «antecedente fantasma» de la propia narradora, «totalmente enamorado de su objeto de estudio». Los tres universos se entrecruzan a un ritmo trepidante.Se cita mucho en Las teorías salvajes. Se cita a Leibniz y se habla de la peluca de Descartes. Y hasta se transcriben, a modo de «piezas arqueológicas», anuncios de Levi's y horóscopos de revistas femeninas. «Tan siniestros que han llegado a creer que me los he inventado, pero son reales, me gustaba la idea de rescatarlos y darles ese toque arqueológico», dice Pola, que confiesa leer «bastante chatarra», siempre más de un libro a la vez y «de forma caótica». «Leo muchísimo, me paso la vida leyendo», asegura. Leyendo y escribiendo. Ya tiene en marcha su próxima novela y lo único que puede decirnos de ella es que «va sobre plantas». «Me encantan las plantas». Reconciliada definitivamente con Borges, escribe bajo su sombra. «Es un fantasma divino, me gusta tenerlo cerca»

Segunda edición en una semana.

Pola empezó a escribir 'Las teorías salvajes' en 2005 (es decir, a los 28 años) y lo publicó en 2008, en la editorial argentina Entropía. El libro, un tratado retorcido sobre «lo que hay en el fondo de todas las cosas» (a su autora le gusta teorizar y analizar todo lo que hace y lo que hacen todos los que la rodean), se convirtió en una pequeña joya de culto, sin hacerse excesivamente visible. Su desembarco en España, dos años después, ha superado todas las expectativas. En menos de una semana, se ha puesto en marcha la segunda edición. Las críticas no sólo han sido favorables, sino que han llegado a calificar su novela de «el gran acontecimiento de la nueva narrativa argentina». Algo que Pola no acaba de creerse. «No sé qué pensar de todo esto, lo importante es tener lectores», dice Pola, devoradora de ensayos, que aúna «tensiones» en su novela y ha pasado muchas tardes en la biblioteca (y en la hemeroteca) reuniendo el material que le ha permitido construir ese edificio indestructible al que ha llamado 'Las teorías salvajes'.

martes, 16 de marzo de 2010

Pero, ¿de qué va 'Welcome'?


La sinopsis, que aparece en la contraportada de la novela, y que escribió el señor Gonzalo Torné, autor, por cierto, de 'Lo inhóspito', es la siguiente:
"Bienvenidos a Welcome. Un mundo del futuro. Repleto de centros comerciales, barrios residenciales y grandes estrellas. Donde la política, el periodismo y cualquier otro acontecimiento de la vida cotidiana transcurre como si de un plató de televisión se tratase.
Pero la realidad -una realidad, ciertamente, chocante- está a punto de irrumpir en ese mundo feliz. Un objeto volante no identificado acaba de impactar contra uno de los centros comerciales de Welcome. Se estima que hay miles de muertos.
El principal periódico (Welcome Times), la principal revista (Malas Lenguas) y la principal televisión (Welcome Te Ve) de la ciudad se ponen en marcha y compiten para cubrir la noticia. ¿Se trata de una campaña publicitaria? ¿Están grabando una nueva 'sit-com'? ¿Se enfrenta el alcalde a una revuelta? ¿Se trata del regreso del legendario Rondy Rondy, escritor desaparecido? ¿Será verdad que ha muerto Pedro Juan, el actor de moda, y si es así, quién pondrá fin a la cadena de suicidios de sus desoladas fans? ¿Es que de verdad se trata de un ovni conducido por un extraterrestre peludo?
Sea como sea, estás a punto de descubrirlo, y de conocer a la intrépida Lu Ken, a Caludio Arden, el alcalde enano, a Sarah Du, la única superviviente, a la gran diva Anita Velasco, al aspirante al Welcomitzer, Clark Roth, entre muchos otros personajes... Y llegas en buen momento. Porque después de esto, Welcome (el genuino y único centro del mundo civilizado futuro) nunca volverá a ser el mismo. Quedáis avisados."

lunes, 15 de marzo de 2010

Joyce, soy Vila-Matas


Esa señora que sostiene un revólver es una escritora. Se llama Poppy. Una vez escribió una novela sobre un asesino en serie y luego escribió la biografía no autorizada de Courtney Love.
Yo leí la biografía no autorizada de Courtney Love.
Me costó menos de una libra en una librería 'vintage' de Londres.
Un par de años después, quise entrevistarla.
Le envié un mail.
Me lo contestó.
Dijo: Estupendo.
Así que, dispuesta a armar una entrevista, entré en su página web y descubrí que llevaba un diario virtual al que llama simplemente 'journal'. En su diario, Poppy escribe cosas como esta:

"I LOVE SHOOTING. I love the smell of the gunpowder, the power in my hand, the certainty that I could kill if I needed to, the way my focus narrows down to the connection between my eye and my hand and the target.
I didn't do too badly at it, either, for my first time. I shot 56 rounds and there are at least 50 holes in the target."

Cuanto menos, una señora sincera.
Lo único que hace Poppy en su tiempo libre es disparar y darle de comer a sus decenas de gatos.
También escribe, claro, libros, sí, y un diario apasionantemente violento. Podéis echarle un vistazo aquí: http://docbrite.livejournal.com/

Estoy pensando seriamente en convertir este blog en un diario parecido.
Irme a disparar a algún sitio y luego contar cuántos aciertos he hecho.
En el día de hoy:
Me he bebido una botella de agua mientras entrevistaba a Enrique Vila-Matas.
EVM.: Tengo un cuaderno y escribo todo lo que hago.
LF: ¿Todo?
EVM: Todo. Lo que pasa es que lo escribo de forma tan telégráfica que luego olvido con quién he comido. Confundo los días. Me pasa sobre todo con las citas familiares.
LF: ¿Y cuántos cuadernos tiene?
EVM: Muchos. Lo llevo haciendo desde que trabajaba en Fotogramas. Cuando salía cada noche. Cuando era un chaval.
LF: ¿Y por qué lo hace?
EVM: No lo sé.

Un misterio obsesivo compulsivo.

Para quienes prefieran la versión artículo virtual:
http://www.elmundo.es/elmundo/2010/03/15/cultura/1268671167.html

viernes, 12 de marzo de 2010

Welcome, el libro más buscado


Bien, esto es lo que pasa cuando un escritor como Enrique Rubio (autor de la genial 'Tengo una pistola'), hace un llamamiento desde su Facebook a todos sus fans y les pide que busquen por tierra, mar y aire un libro llamado 'Bienvenidos a Welcome', escrito por una tal Laura Fernández, que quedó, por cierto, en el número 17 en la lista de los mejores libros del año de la revista 'Go', allá por 2008. ¿Y qué ocurre? Pues que su autora pone en marcha un blog, algo que llevaba postergando desde hacía un millón de años o dos. Lo bautiza, por cierto, como el libro en cuestión, en vista de que se ha convertido en objeto de culto. Y empieza a desenterrar ejemplares.
El primero que encuentra lo guarda para Juanjo Sáez. Porque aunque confesara que todavía no ha leído 'Lunar Park' y aunque diga que 'American Psycho' es un muermo, se está leyendo 'Las leyes de la atracción' y eso es lo que importa. Eso y que se ofreció a entrevistarme en mitad de la entrevista que yo le estaba haciendo a él por el también genial 'Yo. Otro libro egocéntrico de Juanjo Sáez' (Reservoir Books).
El segundo es para un fan de Enrique (Rubio) que vive en Estados Unidos y que se llama Brent. No, no es un personaje de Welcome aunque lo parezca. Es un tipo de verdad que quiere leerme. Todo esto es muy extraño.
Todo esto es, ciertamente, extraño.
Muy extraño.
En cualquier caso, os quiero a todos.
Bienvenidos a Welcome.