martes, 22 de junio de 2010

Escena inédita de una posible segunda parte de 'Bienvenidos a Welcome'


HOY, EL EX ALCALDE ARDEN PIERDE WELCOME, UNA OREJA Y TODO LO DEMÁS

Desde que Extraterrestre Peludo, también conocido como Hinkston Lustig, el escritor de best-sellers que vino del futuro, se había instalado en El Rancho, la vida de los Arden, del pequeño Claudio y de la desaparecida Amanda, no era lo que se dice una vida. Y no lo era porque uno de ellos creía estar muerto y el otro se pasaba los días encerrado en su nuevo despacho viendo una estúpida serie de ex alcaldes que se metían a domadores de leones y acababan devorados por un hipopótamo. Una sit-com previsible (el argumento era siempre el mismo, lo único que cambiaba era el nombre del alcalde, la ciudad y sólo a veces el color del hipopótamo) que apenas tenía media docena de seguidores, entre los que se contaba Claudio Arden, ex alcalde en perpetuo encogimiento de Welcome.
Aquella mañana, Amanda estaba en su despacho. Se había hecho trasladar en el ataúd en el que dormía desde que había descubierto que estaba muerta. Daba vueltas por la habitación, clavando sus tacones de acero destilado en Texas en la moqueta de piel de vaca y resoplando (el flequillo arriba y abajo, estrellándose, una y otra y otra vez, contra su frente peluda).
-¿Qué demonios te pasa? – le preguntó el ex alcalde.
Amanda se detuvo junto a la pizarra que había hecho instalar en su ex despacho, el despacho de la fallecida directora de la revista femenina con más tirada de Welcome, y escribió: CREO QUE DEBERÍAS LLAMARLA.
-¿A quién? – El pequeño Claudio frunció el ceño y se miró los zapatos buscando un hipopótamo verde.
Amanda escribió:
A LA CHICA DEL ALCALDE.
-¿Del extraterrestre? ¿Estás loca, Amanda? – Claudio imaginó al hipopótamo mordisqueándole el dedo gordo del pie – ¿Es que quieres que me mate? Peor, ¿quieres que me coma? ¿Has visto lo que les pasa a los alcaldes en esa serie?
Amanda le miró, indignada.
LOS EXTRATERRESTRES NO COMEN COSAS TAN PEQUEÑAS COMO TÚ, ESTÚPIDO. Y ADEMÁS, EL ALCALDE NO ES UN EXTRATERRESTRE. ES ESCRITOR. Y ES EL ÚNICO QUE SABE CÓMO SALIR DE WELCOME. ÉL Y SU CHICA. POR ESO TIENES QUE LLAMARLA. RITA PODRÍA ENTREVISTARLA.
-¿Rita? – Claudio se rió.
Amanda golpeó la moqueta con uno de sus tacones. Lo hizo con tanta fuerza que la silla de Claudio se elevó un par de centímetros del suelo y el menudo ex alcalde creyó que volaba y cerró los ojos, esperando encontrarse entre las fauces de aquel hipopótamo verde que le mordisqueaba el dedo gordo del pie cuando los abriera.
Entonces sonó el teléfono. Claudio descolgó como en un acto reflejo. Y abrió los ojos. Ni rastro del hipopótamo verde. Se fijó en la pizarra. Amanda había escrito:
¡OH, CLAUDIO! ¡TENEMOS QUE SALIR DE AQUÍ!
-¿Sí?
-Claudio, soy mamá, ¿vendréis a comer hoy?
Claudio tapó el auricular. Miró a Amanda. Le dijo: Es mamá.
-¿Estás con tu hermana? – rezongó la madre.
-Sí, mamá.
-¿Todavía cree que está muerta?
-Sí, mamá.
Amanda le quitó el auricular y lo lanzó contra la pared. El teléfono salió volando y la voz de la madre (CLAUDIO, CARIÑO, ¿QUÉ PASA?) voló con él.
-¿Estás loca? – preguntó el pequeño ex alcalde – ¡Era mamá!
Amanda le señaló la pizarra.
-¿Por qué tenemos que salir de aquí? No te entiendo, Amanda, ¿no estás muerta? ¿Qué ibas a hacer en otro lugar? ¿Estar muerta?
Desde que había perdido la voz, y con ella, la vida, según le había hecho creer Lu Ken, hasta entonces periodista estrella de la revista que dirigía, Amanda buscaba la manera de escapar de Welcome. Claudio no podía entender por qué y Amanda no podía entender por qué su hermano no la entendía.
Aquella mañana perdió los nervios.
Cambió de color.
¿Se está poniendo verde?, se preguntó Claudio.
Y, ciertamente, lo estaba haciendo. Y también estaba abriendo mucho la boca, como si quisiera gritar y, por supuesto, no pudiera. El flequillo parecía estar a punto de descolgarse de su frente peluda.
-¡AMANDA, NO! – gritó el ex alcalde, viendo lo que se le venía encima. Pero de nada le sirvió. La gigantesca rubia se lanzó sobre él como lo haría una hiena sobre un torpe cervatillo o, mejor, como lo haría un hipopótamo sobre un ex alcalde, y le mordió su diminuta oreja izquierda, arrancándole un buen trozo.
-¡Oooooooh, Amanda! ¡Duele, DUELEEE! – gritó Claudio, imaginándose que era el protagonista del próximo capítulo de aquella serie de ex alcaldes domadores de leones. HOY, EL EX ALCALDE ARDEN PIERDE WELCOME, UNA OREJA Y TODO LO DEMÁS. Ese bien podría ser el título del capítulo. Pero, ¿por qué tenía que haber un capítulo? ¿Y, si era así, dónde estaban las cámaras? ¿Era Amanda en realidad un hipopótamo verde?
La oreja le escocía.
Abrió los ojos.
Amanda se había metido en su atáud. Cerró de un portazo.
En la pizarra había escrito:
ESTÚPIDO.
Claudio se tocó la oreja. Luego se miró la mano. Había sangre por todas partes.
-¡MAMÁ! – gritó, como un bebé estúpido, echándose a llorar.
Y la madre, desde el teléfono estrellado, respondió:
-¿Sí, cariño? ¿Todo bien? ¿Vendréis a comer?
-¿Mamá? – Claudio interrumpió su llanto – ¿Estás aquí?
-Sí – Su voz sonaba lejana, como si viniera de otro planeta.
Oh, Dios, no puedo verla, a lo mejor ella también está muerta, como Dios, como Amanda, pero a Amanda sí puedo verla, ¿y si el muerto soy yo?
ESTÚPIDO, leyó en la pizarra.
Y luego pensó:
Claro que lo soy, acaba de devorarme un hipopótamo verde.
Y se añadió:
Mañana me veré en esa serie de ex alcaldes domadores de leones. Anita también me verá. Donde quiera que esté, me verá, y querrá que juguemos a los médicos.
Con tan interesante y a la vez poco probable pensamiento tratando de hacerse un hueco en su diminuto cerebro (y era poco probable porque Anita Velasco, mito erótico y musical de Welcome, estaba demasiado ocupada jugando a los médicos con su querido Brandy Newman), Claudio Arden cayó en un profundo y agradable sueño.

7 comentarios:

  1. ¿Era Amanda en realidad un hipopótamo verde? Lynchiano (como mínimo)

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  2. Jajaja me encanta, Amanda es brutal, esta pareja es una pasada. Para cuando esta segunda parte?? Jajja esto me viene al pelo porque estoy haciendo la reseña de Bienvenidos a Welcome y me voy a chivar de su posible segunda parte!! Jajaja Como me gusto esta novela, que grande!! No dejen de leerla!

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  3. Genial. Y la parte de "¿Qué ibas a hacer en otro lugar? ¿Estar muerta?", regenial.

    ¡Viva Welcome y viva Honduras!

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  4. Jajajajaja... Lo de: '¿Qué ibas a hacer en otro lugar? ¿Estar muerta?', me encanta... Aramys, algún día escribiré esa segunda parte y te la pasaré... Jajajaja.

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  5. Sí por favor una segunda parte!!

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  6. Y en otra editorial, por favor, que tu antiguo editor, un sinvergüenza como pocos hay, nos debe a unos cuantos mucho dinero.

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  7. Yo, al final, conseguí sacarle lo que me debía. Pero tranquilo, la próxima va en primera división: Seix Barral.

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