martes, 11 de mayo de 2010

Rent-A-Body


"Caballero de Marte, 43 años, apacible, culto, estudioso, desea trocar cuerpos con caballero de la Tierra de inclinaciones similares. Primero de agosto a primero de septiembre. Intercambio de referencias. Representantes protegidos".

Anuncio aparecido en la sección de clasificados de la Stanhope Gazette.

El tipo que lo lee se llama Marvin. Y no tiene un centavo. Pero sueña con salir de Santhope, su asfixiante pueblo natal. Por eso está pensando en enviar a su cerebro a Marte. Porque en la Tierra en la que vive Marvin, la mejor opción de vuelo no incluye cacahuetes ni refrescos tamaño chapa. Tampoco incluye despegue y aterrizaje, ni siquiera tarjetas de embarque. En la Tierra en la que vive Marvin se puede viajar mentalmente, en concreto, hay tipos que tienen agencias (y luego está el Mercado Libre, algo así como un escaparate de cuerpos-trabajo que, sí, te permiten visitar otros planetas, pero a cambio de, por poner un sádico ejemplo, cazar huevos de gánzer, unos simpáticos huevos parlantes expertos en despertar la compasión de sus cazadores) y son capaces de enviar tu mente a otro planeta. De hecho, te la instalan en el cerebro de un marciano, si eso es lo que quieres. Y eso es lo que quiere Marvin. Pasar un mes en Marte y ver el planeta desde los ojos de un marciano. Aprender a doblar sus esqueléticas piernas y dominar el idioma (algo que va en el pack de vuelo figurado). A cambio, un marciano ocupará su cerebro.
Pero, ¿qué ocurre cuando Marvin despierta en Marte?
Ocurre que descubre que el marciano que se ha mudado a su cerebro, es un fugitivo, y que el cuerpo que le ha alquilado (mejor dicho, trocado) había sido alquilado previamente, así que la Policía de Marte le da seis horas para abandonar el cuerpo del marciano en cuestión. ¿Y por qué no regresar a su cuerpo, a su Stanhope natal, y fingir que todo esto nunca ha pasado, oh, no, acaso podría ser tan estúpido? Muy sencillo. Porque el marciano en cuestión se ha dado a la fuga con su cuerpo.
Así que Marvin no tiene otro remedio que enfundarse un cuerpo de trabajo y meterse a esclavo de otro planeta (cazando huevos de gánzer) hasta que se topa con el Ermitaño, que le traslada al cuerpo de un político enano al que la oposición ha colocado un anillo de nariz que hace tic-tac. ¿Y por qué hace tic-tac? Pues porque podría ser una bomba. Esa es la razón por la que el político en cuestión ha dejado su cuerpo y se ha mudado a un cuerpo de vacaciones.
No, en serio, lo de Robert Sheckley es ALUCINANTE.
Douglas Adams debió pasar su adolescencia leyendo "Trueque mental" una y otra vez.
Publicada originalmente en 1965, "Trueque mental" es la quinta novela de Sheckley.
Y un clásico.

8 comentarios:

  1. Como los apartamentos de multipropiedad, vamos.

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  2. Vale, vas a conseguir que me aficione a la Ciencia Ficción. Con títulos tan sugerentes como este y el anterior, dan ganas de salir corriendo a leerlos. Lo apunto, este parece realmente increíble!

    Saaaaaludos!

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  3. ¡ES INCREÍBLE!
    ROBERT SHECKLEY ES DIOS.
    UN DIOS GALÁCTICO, claro.

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  4. La he encontrado en Iberlibro, muy bien de precio, tanto que los portes valen tres veces la novela jajaja en fin, ya esta de camino!
    Saaaaludos!

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  5. Hace muchos años que leo a Sheckley y jamás pude compartirlo con nadie.Mi entusiasmo hacia él es ilimitada.Sus relatos son de un humor extremadamente inteligente e irónico.Creo que es mucho mejor como cuentista que como novelista.Tengo en mi biblioteca en un apartado especial a gente como Sheckley,Fredric Brown,Henry Kutlner,Richard Matheson,R.A.Lafferti,Friz Leiber,etc.,todos esos chicos buenos y encantadoramente locos.
    Ha sido un placer encontrar a alguien que hable sobre ello.
    Un cordial saludo.

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  6. Yo este libro, y además la misma edición que pones tú en la foto, lo compré de segunda mano en un puesto de la feria del libro antiguo y de ocasión del Paseo de Recoletos de Madrid.

    Y me encantó, claro.

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  7. Francisco, no puedo estar más de acuerdo contigo. Nunca he leído a Henry Kutnler, pero si lo tienes al lado de Sheckley será por algo. Le echaré un vistazo. Y Carlos, me alegro de que te encantara.

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