martes, 20 de abril de 2010

Clark Kent salta por la ventana, Supermán enciende un cigarrillo


Imaginen a Lois decepcionada, no enfadada sino decepcionada con Clark Kent. Sentada en su sillón, hojeando una revista, mirándose las uñas (rojas) y preguntándose por qué ese tipo de gafas de enorme parecido con Supermán debería ser Supermán. Preguntándose, qué demonios, si realmente lo es. Porque si lo fuera habría saltado y habría salvado a la mujer que se tiró por la borda en pleno crucero (Lois y Clark estaban de vacaciones, en alta mar, cuando la cosa ocurrió) con el único fin de ser salvada por Supermán.
(Lois): Porque todo el mundo lo sabe.
(Clark): El qué.
(Lois): Que eres Supermán.
(Clark): Como si lo llevara escrito en la frente.
(Lois): Como si lo llevaras escrito en la frente.
(Clark): Estupendo.
Así que Clark no se tira a rescatar a la señora en cuestión, una groupie de Supermán, of course, y la señora está a punto de ahogarse. Y todo porque Clark tenía miedo de un corte de digestión. Acababa de comerse un emparedado o algo parecido y no quería que (CHAS) la zambullida le costara la vida. Pero, ¿puede un corte de digestión acabar con Supermán?
Oh, no, claro no.
Pero, ¿puede un corte de digestión acabar con Clark Kent?
Oh, sí, por supuesto.
¿Por qué?
¿Por qué? ¿Acaso alguien se ha preguntado alguna vez qué hacía Clark Kent en la cabina? ¿Y si no se quitaba la camisa? ¿Y si lo único que hacía era esconderse mientras el otro, ese Gran Otro, tan parecido al bueno de Clark, volaba a salvar a la princesa? ¿Y si..., oh, demonios, y si Clark Kent y Supermán fuesen (GLUM) dos personas distintas?

Bien. Lo son. Al menos en la fabulosamente adictiva 'Los últimos días de Clark K.', de Alberto Ramos, obra que funciona como el borrador del cómic que DC nunca publicó, o el piloto de la serie que todos estamos esperando. Superhéroes que deciden empezar a fumar y tosen. Novias de superhéroes que descubren que odian a los superhéroes porque son demasiado infantiles, demasiado estúpidos, demasiado perfectos. Tipos que no dejan de tirarse por la ventana y que siempre son el mismo tipo, Clark (Gafapasta) Kent, el torpe periodista al que más entrevistas ha concedido Supermán (en el papel, este caso, de Superhéroe que decide empezar a fumar y tose), el tipo, en definitiva, que odia los calzoncillos rojos y las medias azules. Entre otras cosas, porque su vida sería mucho más sencilla sin ellos.

Ese de ahí arriba es mi ejemplar. La única pega es que no está autografiado. Pero contiene la antológica escena del crucero maldito. O más bien, del Crucero En El Que Clark Kent Evita Un Corte de Digestión. Gracias a Daredevil que, por cierto, no es ciego, sólo se lo hace.

Todo esto y mucho más en Los últimos días de Clark K., o cómo convertir la vida del tipo de la capa roja en una comedia de enredo con cigarrillos, sexo, disparos, cabinas que esconden a torpes periodistas gafapasta y cortes de digestión.

Más sobre su autor aquí.

6 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

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  2. ¡Gracias, Laura! Creo que este post me acaba de producir el efecto contrario al que me causaría la kryptonita si yo fuera Supermán. Vamos, que me ha dado aaaalas. Me pregunto si cabrá en una faja. ;-)

    Curiosamente, la escena del crucero (todo el acto II, de hecho) fue un añadido de última hora.

    En cuanto a lo del autógrafo, tiene fácil solución.

    Por cierto, si te quieres reír un rato, te recomiendo este estudio sobre la vida sexual de Supermán, que demuestra la poca base científica de algunas de las escenas de mi libro. Lo descubrí gracias a Las teorías salvajes.

    ¡Bienvenida a Metrópolis!

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  3. Te puede interesar la versión de Superman que aparece en esta novela:

    http://www.bibliopolis.org/editorial/bibliofan/huellaspoeta.htm

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  4. ¿Superman sale en el libro del enlace? ¿En "Sherlock Holmes y las huellas del poeta"?

    Por cierto, ayer me acabé "Los últimos días de Clark K." Muy divertido.

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